La Copa del Rey de 2002 se convirtió en un escenario donde Deportivo La Coruña no solo buscaba un título, sino que también quería reafirmar su estatus en el fútbol español. Desde el inicio del torneo, Depor mostró un rendimiento sólido y convincente, avanzando a través de las rondas con una mezcla de talento, estrategia y un inquebrantable espíritu de lucha.

El camino hacia la final no fue sencillo. Deportivo se enfrentó a equipos difíciles, pero la calidad de su plantilla brilló en cada encuentro. La contribución de jugadores como Diego Tristán, que se encontraba en la cúspide de su carrera, y la solidez defensiva de Iván de la Peña, fueron claves para el éxito del equipo. Para muchos aficionados, la semifinal contra el Real Madrid en el Estadio Santiago Bernabéu fue el partido que definió su campaña. Con una actuación magistral, Deportivo logró eliminar al gigante madrileño, un momento que dejó una huella imborrable en la memoria de los seguidores.

Finalmente, el 22 de junio de 2002, Deportivo se enfrentó a Real Madrid en la final de la Copa del Rey en el Estadio de La Cartuja, en Sevilla. La atmósfera era electrizante, y los aficionados de Depor, que habían viajado en gran número, estaban ansiosos por ver a su equipo luchar por el título. La primera mitad fue tensa, con ambos equipos intercambiando ocasiones, pero fue en la segunda mitad donde la magia de Deportivo se hizo evidente. Con un gol de Tristán y otro de Luque, el equipo gallego se alzó con el trofeo, logrando una victoria por 2-1.

Este triunfo no solo le dio a Deportivo su primera Copa del Rey en 22 años, sino que también consolidó su lugar entre los grandes del fútbol español. El equipo, que había vivido momentos difíciles, había renacido y demostrado que tenía la capacidad para competir en la élite. La victoria fue celebrada no solo por los jugadores, sino por toda una ciudad que había apoyado incondicionalmente a su equipo.

La Copa del Rey de 2002 se convirtió en un símbolo de esperanza y resiliencia para Deportivo La Coruña. Para los aficionados, cada recuerdo de ese torneo es un recordatorio de la grandeza que el club puede alcanzar. A medida que el equipo mira hacia el futuro en la Segunda División, la historia de la Copa del Rey de 2002 sigue siendo una fuente de inspiración, una muestra de que con determinación y trabajo en equipo, todo es posible.

El legado de esa temporada perdura en el corazón de los seguidores, y cada vez que el equipo sale al campo, se recuerda esa histórica victoria y el espíritu indomable que caracteriza a Deportivo La Coruña.