El Deportivo La Coruna vive días de euforia y, en plena resaca feliz por el ascenso a Primera División, la ciudad suma otra noticia de calado: la histórica sede social del club, en la emblemática Plaza de Pontevedra, ha sido adquirida por el grupo de empresas GSC Holding Empresarial, propietario, entre otros, de la inmobiliaria Brigantia Real Estate, uno de los patrocinadores blanquiazules y un partner estratégico con el que la entidad mantiene una relación de largo recorrido. La operación, según ha podido saber este periódico, se cerró hace un par de semanas y culminará con la instalación de los nuevos propietarios a lo largo de este mes, o como muy tarde, en la primera semana de julio. El movimiento se enmarca en el traslado del club a la Ciudad Deportiva de Abegondo, donde ha decidido realizar la mayor inversión de su historia con 40 millones de euros para contar con unas instalaciones de máximo nivel para asentarse en la élite. Allí trabaja tanto el equipo directivo como jugadores de primer equipo y cantera, por lo que las oficinas de la Plaza de Pontevedra han ido siendo relegadas y perdiendo actividad. De hecho, hace un mes el Dépor retiró los dos murales de sus antiguas oficinas para trasladarlos al museo del club, situado en el estadio de Riazor. El inmueble, situado en un enclave neurálgico de A Coruña, forma parte del paisaje sentimental del deportivismo. Desde mediados del siglo XX ha sido un punto de referencia para socios y aficionados, escenario de renovaciones de abonos, juntas, presentaciones y decisiones clave en la vida institucional del club. La operación supondrá una aportación económica extra al balance financiero del club y un impacto positivo en los parámetros económicos que utiliza LaLiga, lo que ayuda a mejorar la capacidad operativa y el límite salarial del Deportivo, según considera la directiva. De momento, no ha trascendido la cifra que ingresará el Dépor gracias a la venta de las oficinas. El inmueble formaba parte de los activos estratégicos del Deportivo, y su venta se enmarca en una política de gestión de una directiva que ha insistido en numerosas ocasiones en su intención de priorizar la sostenibilidad, la generación de valor y el fortalecimiento de los recursos propios. La noticia trasciende en una semana marcada por la euforia. A Coruña vive una auténtica invasión de felicidad tras el ascenso del Deportivo: las calles, los comercios y las conversaciones respiran un entusiasmo que no se veía desde hace años. En ese clima, la noticia de la venta de la sede social adquiere un brillo especial, como si el edificio iniciara también su propio ascenso hacia una nueva etapa. La ciudad vibra, el deportivismo se reencuentra con su orgullo y un edificio cargado de historia inicia una nueva etapa.