Deportivo La Coruna cerró la temporada en Riazor con una derrota intrascendente ante la UD Las Palmas (1-2), en un encuentro marcado por las rotaciones de Antonio Hidalgo y el ambiente festivo tras certificar el regreso a Primera División la jornada anterior. Todavía inmerso en la celebración del ascenso, el Dépor salió desconectado y lo pagó caro desde el inicio. En apenas 18 minutos, el conjunto coruñés ya perdía 0-2, algo poco habitual en los equipos de Hidalgo. Un desajuste defensivo permitió a Kirian adelantar a los visitantes en el minuto 7, y Marvin amplió la ventaja con un gran disparo desde fuera del área. Pese al golpe inicial, el Deportivo reaccionó y encontró premio gracias a Zakaria Eddahchouri. El delantero neerlandés aprovechó un error en la salida de Mika Mármol para recortar distancias con un remate cruzado tras una buena asistencia de Stoichkov, devolviendo algo de emoción a un partido de escasa tensión competitiva para los blanquiazules. Cristian Herrera, muy activo ante su exequipo, estuvo cerca del empate antes del descanso y volvió a generar peligro tras la reanudación, aunque Dinko Horkas evitó el gol. Germán Parreño, una de las novedades en el once, también dejó una intervención destacada al imponerse a Jesé en un mano a mano que pudo sentenciar el choque. Con el paso de los minutos y el carrusel de cambios, el encuentro perdió intensidad. El Deportivo, ya sin opciones de proclamarse campeón tras la victoria del Racing en Santander, no terminó de volcarse sobre el área rival. Las Palmas incluso vio anulado un tercer tanto de Amatucci, aunque el marcador ya apenas alteraba el ambiente de una grada entregada a la celebración. El pitido final quedó en un segundo plano. La invasión de campo de la afición en Riazor puso el broche emocional a una temporada histórica: el Deportivo regresa a Primera División ocho años después.